Entre los efectos físicos del láser se describen los térmicos, fotoquímicos, eléctricos, cuánticos y mecánicos. En medicina se utilizan aquellos en los que predomina el efecto térmico, conocidos como láseres de alta potencia o quirúrgicos, y los láseres terapéuticos, no térmicos, de baja y media potencia, donde predomina el efecto fotoquímico, y cuya aplicación se denomina laserterapia.
Introducción
La palabra
láser es el acróstico de la frase en inglés:
Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation y se utiliza tanto para identificar al equipo generador de cierta radiación luminosa especial, como para identificar el mecanismo físico que posibilita su generación. Esta
radiación electromagnética no ionizante es un fenómeno físico luminoso que posee características muy diferentes a las de la luz natural, fluorescente o de una lámpara común.
El láser es una
radiación monocromática, pues emite en una sola longitud de onda que puede estar dentro del espectro electromagnético en la zona visible, infrarroja o ultravioleta. Es coherente: sus ondas se propagan en fase en el tiempo y el espacio. Es
unidireccional, lo que le permite una alta concentración de energía en un pequeño punto. Son estas características las que le proporcionan a esta radiación su amplio uso dentro de las ciencias médicas.
Entre los efectos físicos del láser se describen los efectos:
térmicos, fotoquímicos, eléctricos, cuánticos y mecánicos. De acuerdo al equipo utilizado, predominará más un efecto u otro. En la medicina se utilizan aquellos en los que predomina el efecto térmico y son los conocidos como láseres de
alta potencia o quirúrgicos, los cuales provocan el corte y la volatilización de los tejidos, así como los
láseres terapéuticos, no térmicos de baja y media potencia, donde predomina el efecto fotoquímico que provoca la bioestimulación de los tejidos; denominándose
laserterapia a la terapéutica que utiliza la aplicación de estos láseres (de baja y media potencia) por sus efectos biorreguladores.
Clasificación de los láseres
Varias clasificaciones han sido propuestas para los diversos tipos de láseres, pero la de mayor utilidad es la que los divide en:
láseres terapéuticos (LLLT), con potencias inferiores a los 100 mW, y
láseres quirúrgicos (HLLT), con potencias superiores a 1 W. Estos, a su vez, pueden ser clasificados según la forma de emisión en
continuos o pulsados. El medio activo de estos láseres puede ser sólido, liquido o gaseoso.
Los
láseres de baja y media potencia tienen gran aplicación en medicina por la variedad de efectos biológicos que produce su interacción con los tejidos. Los más utilizados han sido los que emiten en la porción visible del espectro de las radiaciones electromagnéticas y en la porción del infrarrojo cercano, cuyas longitudes de onda se encuentran entre 600 y 1000 nm, por la capacidad de absorción y transmisión de la piel, las mucosas y los tejidos del diente para estas longitudes de onda. Dentro de ellos podemos señalar los de Helio-Neón y los semiconductores de Arseniuro de Galio y Arseniuro de Galio-Aluminio.
Actualmente, la teoría más difundida para explicar los efectos biológicos de la laserterapia apela al concepto del
bioplasma, descripto por
Inyushin y
Pop. Bajo este término se expresa esa especie de cuerpo energético que da coherencia y unidad a los fenómenos vitales.
La célula emite una
bioluminiscencia ultradébil cuya longitud de onda, en condiciones normales, oscila entre 625 y 700 nm. Cuando la célula es víctima de un estado patológico su longitud de onda desciende por debajo de los límites habituales. La laserterapia, entonces, actuaría como un aporte de energía y como aporte de información. La radiación laser supone la emisión de un flujo cuántico capaz de restaurar el déficit energético de la célula o del organismo vivo.
En cuanto al segundo, el láser actuaría sobre el
lenguaje informativo intercelular, reprogramando las células en su longitud de onda fisiológica. Este efecto se extiende por inducción o, más propiamente, por
biorresonancia, más allá de los límites ópticos de incidencia del rayo sobre el organismo. Los efectos biorreguladores de este mensaje luminoso poseen la capacidad de normalizar el estado bioenergético del organismo.
Otras investigaciones explican la acción del
láser terapéutico para provocar los efectos biológicos de la siguiente forma: cuando la radiación laser actúa sobre el tejido, se produce la interacción de los fotones con las diversas estructuras celulares y tisulares, lo que origina una serie de efectos que pueden ser analizados desde el
nivel molecular.
Mecanismos de acción del láser
En la literatura mundial existe una gran cantidad de investigaciones básicas que, partiendo de los efectos primarios, permiten argumentar los mecanismos de acción de la
radiación laser de baja y media potencia, aunque aún existan criterios contradictorios en cuanto al punto de partida de su acción. No obstante el conocimiento teórico de estas investigaciones, es imprescindible la clínica para realizar una terapéutica adecuada.
- Mecanismo de acción de los láseres terapéuticos. La energía fotónica de una radiación laser es absorbida por una célula en su cadena respiratoria. Tina Karu, en 1988, y Van Breugel, en 1994, describieron un mecanismo de acción diferente para los láseres que emiten radiación en la región visible y la infrarroja.
- Mecanismo de acción de la luz visible. La luz láser visible induce a una reacción fotoquímica, o sea, a una activación directa de inducción de la síntesis de enzimas. Esa luz tiene como primeros receptores los lisosomas y las mitocondrias de las células.
- Mecanismo de acción de la luz infrarroja. Los organelos no absorben la luz infrarroja, son las membranas quienes presentan una respuesta a este estímulo. Las alteraciones del potencial de membrana causadas por la energía de fotones del infrarrojo cercano inducen a efectos fotofísicos y fotoeléctricos, causando el choque entre las células. Lo que se traduce, intracelularmente, en un incremento de la síntesis de ATP.
El mecanismo de interacción del laser al nivel molecular fue descrito primeramente por
Karu. El incremento de ATP mitocondrial que se produce después de la irradiación con laser favorece un gran número de reacciones que intervienen en el metabolismo celular. En
estados patológicos, el laser intercede en el proceso de intercambio iónico, acelerando el incremento de ATP.
Efectos terapéuticos del láser
- Efectos terapéuticos de la radiación laser de baja y media potencia: se describen en la literatura el efecto analgésico, antinflamatorio, regenerativo o biomodulador, inhibitorio, estimulante de acupuntos y potenciador de la absorción de fármacos o intercambio iónico.
- Efecto analgésico: su actuación está dada por la normalización en el potencial de membrana de la neurona, la interferencia en la síntesis de prostaglandinas, el control del edema en los procesos inflamatorios y el aumento en la producción de b endorfinas.
- Efecto antinflamatorio: la radiación láser de baja y media potencia actúa sobre los componentes locales en el proceso inflamatorio. Además, contribuye a desarrollar variaciones en las reacciones generales de protección o defensa del organismo. Asimismo tiene una acción normalizadora sobre la microcirculación, donde se plantea un incremento en la velocidad de la corriente sanguínea, aumento en la recolección de exudados y lisis de microtrombos. También se ha descrito el incremento de oxígeno y elementos celulares de defensa en el tejido afectado, por lo que se observa aumento de la fagocitosis, lo que puede estar asociado a la buena respuesta en pacientes con infecciones.
- Efecto regenerativo o biomodulador: se plantea que la acción del láser de baja y media potencia en la reparación hística depende de la longitud de onda utilizada. Se basa en el incremento de la multiplicación celular, la activación y la guía en la producción de sustancia colágena y la activación de los genes precolágenos I y III (que evita las cicatrices inestéticas hipertróficas o queloideas). También activa la fosfatasa alcalina y el endotelio vascular, aumenta la producción de fibras colágenas y elásticas, regenera las fibras nerviosas y de tejido óseo, incrementa la velocidad de crecimiento de los vasos sanguíneos a partir de los ya existentes e induce la reepitelización a partir de las células epiteliales adyacentes a la lesión.
- Efecto inhibitorio: se ha demostrado que, cuando se utilizan altas densidades de energía sobre los tejidos, se interfiere el crecimiento celular; llegando, incluso, a encontrarse signos evidentes de necrosis.
- Efecto potenciador de la absorción de fármacos o intercambios iónicos: por medio de la radiación láser se puede aportar la energía necesaria para que se lleven a cabo reacciones químicas de intercambio iónico más rápidamente.
Todos estos efectos han sido muy estudiados
in vitro e
in vivo, resaltando las investigaciones de
Miró, en 1984, y
Maier, en 1990, sobre aumento de la microcirculación; Lievens, en 1990 y 1991, sobre sistema linfático; los trabajos de Steinlechner y Dyson, en 1993; Lubart, en 1995; Webb, en 1998, sobre proliferación de células epiteliales, y Almeida Lopes, en 1998 y 1999, en fibroblastos.
Laserpuntura: estimulación de puntos biologicamente activos
Teniendo en cuenta que la
medicina tradicional asiática considera como componente primario de todo proceso fisiológico a la
energía, y que considera el
desequilibrio energético como la causa productora de las enfermedades, varios autores han utilizado esta radiación sobre puntos de
acupuntura para el tratamiento de diversas enfermedades generales, suministrando al organismo la cantidad de energía requerida para el restablecimiento de sus funciones.
El médico noruego
W. Schyelderup fue quien dio inicio a esta técnica de tratamiento denominada
laserpuntura. La técnica de laserpuntura consiste en el empleo del haz de luz láser en sustitución de las técnicas acupunturales clásicas (agujas y moxas).
En este sentido los autores dejan en claro que la acupuntura y la laserpuntura son
intercambiables en sus indicaciones y efectos, planteando que el láser tendría como ventajas respecto al estímulo acupuntural, por ejemplo, la asepsia, la rapidez, la ausencia de estrés en el paciente y el ser un método incruento.