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01.04.2013 02:59 | Dermatología | LA PICAZON, ESE DESEO DE RASCARSE

Clasificación y causas del prurito

Se puede definir al prurito como la sensación que conduce al deseo de rascarse. Existen diferentes clasificaciones del prurito, pero la más práctica es aquella que lo diferencia según la localización, la extensión y la etiología. Las causas son muchas y variadas.

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Se puede definir al prurito como la sensación que conduce al deseo de rascarse.

En ciertas ocasiones, el prurito suele ser intrínseco de la piel, pero no debido a una enfermedad cutánea con lesiones evidentes, sino que puede deberse a una enfermedad de órganos internos, procesos metabólicos y endocrinológicos, enfermedades hematológicas, estados psicógenos, HIV, manifestaciones de tumores malignos, o ser consecuencias de aplicaciones de medicamentos.

Clasificación del prurito

Existen diferentes clasificaciones del prurito, pero la más práctica es aquella que lo diferencia según la localización, la extensión del mismo y según la etiología:

Según la topografía:

- Generalizado: afecta la mayor parte de la superficie corporal

- Localizado: afecta solo ciertas regiones corporales (anal, vulvar, etc.)

Según la etiopatogenia:

- Primitivo: se debe a factores internos o sistémicos.

- Secundarios: si se relacionan con una dermatosis concreta

Causas del prurito

Existen muchas causas para el prurito o picazón, como:

- Piel envejecida.

- Dermatitis atópica.

- Dermatitis de contacto (con hiedra venenosa o roble venenoso).

- Irritantes de contacto (como jabones, químicos o lana).

- Resequedad de la piel.

- Urticaria.

- Mordeduras y picaduras de insectos.

- Parásitos como oxiuros, piojos del cuerpo, piojos de la cabeza, piojos del pubis.

- Pitiriasis rosada.

- Psoriasis.

- Erupciones cutáneas (pueden o no causar picazón).

- Dermatitis seborreica.

- Quemadura solar.

- Infecciones superficiales de la piel como foliculitis e impétigo.

El prurito generalizado puede ser causado por:

- Reacciones alérgicas.

- Infecciones de la niñez (como varicela o sarampión).

- Hepatitis.

- Anemia ferropénica.

- Enfermedad renal.

- Enfermedad hepática con ictericia.

- Embarazo.

- Reacciones a medicamentos y sustancias como antibióticos (penicilina, sulfamidas), oro, griseofulvina, isoniazida, opiáceos, fenotiacinas o vitamina A.